La espuma contra incendios: ¿cómo funciona?

Firefighting foam: How does it work?

La espuma contra incendios: ¿cómo funciona?

En operaciones de extinción, muchos bomberos forestales se preguntan La espuma contra incendios: ¿cómo funciona? y cómo puede ayudarles a proteger vehículos, infraestructuras y líneas de defensa utilizando menos agua y ganando tiempo frente al avance del fuego.

La espuma contra incendios en operaciones forestales

La espuma contra incendios es una mezcla de agua, concentrado espumógeno y aire que da lugar a una masa de burbujas adherente. En incendios forestales, se aplica sobre la vegetación, el suelo o estructuras para crear una capa aislante. Esta capa favorece el enfriamiento, dificulta el contacto del oxígeno con el combustible y retrasa la ignición, algo clave cuando se quiere proteger un perímetro o un punto crítico antes de la llegada del frente.

Cómo actúa la espuma contra incendios sobre el combustible

Desde el punto de vista físico, la espuma mejora la capacidad del agua para penetrar en combustibles finos como matorral, hojarasca o hierba seca. Reduce la tensión superficial, se agarra mejor a las superficies y permanece más tiempo en su sitio. De este modo, la misma cantidad de agua resulta más eficaz. Para el bombero forestal, esto se traduce en menos recargas, más autonomía y mayor capacidad de protección en zonas difíciles.

Ventajas y límites de su uso en el monte

La espuma ofrece ventajas evidentes: aumenta la eficiencia del agua, mejora la protección de infraestructuras, ayuda a asegurar líneas cortafuegos y es útil para trabajos de remate. Sin embargo, no es una solución mágica. Su eficacia depende de la correcta dosificación, de la compatibilidad con el medio y de las condiciones meteorológicas. En pendientes fuertes o con viento muy intenso, la espuma puede desplazarse o degradarse antes de cumplir su función.

Formación y buenas prácticas con espuma

Para aprovechar todo su potencial, los bomberos forestales necesitan formación específica: saber cuándo usar espuma y cuándo no, cómo ajustar los porcentajes, cómo elegir el tipo de chorro y qué técnica de aplicación conviene en cada situación. Junto a esto, es esencial respetar las recomendaciones ambientales y los protocolos vigentes. La espuma es una herramienta más dentro de una estrategia integral de extinción, nunca un sustituto de la planificación, la lectura del terreno y la autoprotección.

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